Los ocho elementos integrales de un negocio

Como administradores de un negocio, debemos formarnos cada día para mejorar su administración.

Por eso el día de hoy te hablaré de 8 elementos integrales que todo negocio debe tener, para tener una buena administración.

Los empresarios deben trabajar en la construcción del perímetro de este triángulo y contratar especialistas para que trabajen dentro del triángulo.

Aquí unos ejemplos:

Hablemos de la persona que tiene una receta maravillosa para preparar galletas con chispas de chocolate. A todos les encantan y, como quieren comprarlas, la cocinera decide iniciar su negocio. Ella las hornea muy bien, pero no está preparada para hacerse cargo de la contabilidad, las ventas, el marketing y los asuntos legales todos elementos importantes de un negocio y, por lo tanto, deja de disfrutar su trabajo. Lo único que quiere es seguir horneando galletas, pero de pronto, ya no es sólo una cocinera. Se tiene que convertir en contadora, abogada y distribuidora, además de hacer otras cosas que, por cierto, no le salen muy bien.

Sucede lo mismo con una contadora que abre un despacho y descubre que también debe ser publicista y representante de ventas. O al abogado que se enfoca demasiado en los aspectos legales del negocio y, por eso, limita el crecimiento del bufete mismo.

Creo que ya entiendes.

Independientemente de lo inteligente que seas o de lo bien que te haya ido en la escuela, es casi imposible “hacer todo bien” y, por eso, los negocios fracasan.

Este diagrama muestra con claridad por qué nueve de cada diez negocios fracasan. Se debe a que a los Empleados y los autoempleados que deciden convertirse en Dueños de un negocio y/o Inversionista, los terminan abrumado los ocho elementos integrales del triángulo.

 Los tres elementos que forman la estructura del negocio

Misión

La misión es la razón espiritual de existir del negocio.

Los misioneros religiosos tienen una y se enfocan en ella. Las empresas, por desgracia, no reconocen su importancia. Con frecuencia crean frases insulsas y poco inspiradoras, y por eso pierden la tremenda oportunidad de definir el propósito espiritual del negocio.


Equipo

Algunas personas piensan que la escuela militarizada enseña a los jóvenes a seguir a otros, a conformarse y a obedecer órdenes. Nosotros dos entendemos que la capacidad de seguir órdenes es en realidad, la capacidad de enfocarse, y cuando todos los integrantes aprenden a enfocarse, entonces ya tienes las bases de una organización excelente. En la escuela militarizada el trabajo en equipo no es sólo una materia más, es un estilo de vida que se debe practicar cada minuto, todos los días.

El equipo de trabajo da muestras de cohesión y unidad, lo más seguro que la confianza en el equipo crezca. Y este aspecto de confianza, es muy importante cuando hablamos de los primeros pasos de un negocio.


Liderazgo

Tal vez ya conoces el dicho que reza: “No hay soldados malos, solo malos oficiales”. Esta frase ilustra la filosofía que se mete en la cabeza a todos los soldados que se convertirán en oficiales militares. El dicho también se puede aplicar a los negocios, porque no hay empleados malos, solo malos líderes.

Piensa en las compañías para las que has trabajado. Si un negocio tiene problemas financieros, baja moral, productividad y ventas decrecientes, así como gastos en aumento, lo más probable es que se deba a un mal liderazgo. Los verdaderos líderes asumen la responsabilidad del éxito del equipo y entienden que también deben asumir el fracaso en caso de que se presente.

Muy a menudo los empresarios culpan a los empleados, a la economía o a sus competidores, del mal desempeño del negocio. Sin embargo, lo primero que hacen los empresarios genuinos, es mirarse a sí mismos para detectar errores y aprender de ellos.

Entonces, ¿estamos diciendo que para aprender de liderazgo debes renunciar a tu empleo, cerrar tu negocio y asistir a una escuela militar? No. El liderazgo, la construcción de equipos y las demás habilidades que inspiran a todos a cumplir la misión, se pueden aprender en muchas otras instancias de la vida.

 Creo que ya mencionamos el ámbito deportivo. Llegar a ser el capitán de un equipo de la liga local de voleibol o baloncesto, te puede ayudar. También ser el líder de algún comité de tu iglesia, participar en el manejo de una organización profesional o planear un suceso para tu causa preferida. El hecho de colocarse en posiciones de liderazgo te proveerá las habilidades necesarias para trabajar con equipos, lo cual siempre es bueno para los negocios.

 Aprender a obedecer órdenes también es básico para el buen liderazgo porque, antes de convertirte en un buen líder, debes aprender a seguir a otros. Sólo entonces podrás comunicarte de manera efectiva con la gente que quieres que te siga.


Los cinco elementos de la operación del negocio

Los tres elementos integrales de misión, equipo o liderazgo dan poder a los cinco elementos del interior, que se aprenden gracias a la educación tradicional.

Si al menos uno de los elementos integrales del exterior —misión, equipo o liderazgo— no es sólido, entonces los elementos del interior no pueden mantener la forma que deben.

Es inevitable que surjan problemas, pero cuando eso sucede, por lo general se producen varios escenarios: los negocios se estancan, tropiezan o van directo al fracaso.

 Cuando un negocio está en dificultades, es necesario inspeccionar el triángulo porque, casi en todas las situaciones, es posible señalar la fuente del problema en alguno de los ocho elementos.

Producto / Servicio

Es muy común escuchar a los empresarios novatos decir: “Tengo una gran idea para un nuevo producto”. Pero como habrás podido ver en el diagrama del triángulo el producto ocupa la parte más pequeña. Si bien es cierto que el producto es importante para un negocio, carece de mayor valor como elemento integral. Tal vez esto te sorprenda, pero analízalo bien.

El mundo está lleno de buenos productos, muchos de los cuales jamás llegan siquiera al mercado o, si lo hacen, no duran en él. Es innegable que en el mundo hay montones de ideas para crear buenos productos, supongo que hasta tú has tenido algunas. Sin embargo, lo que hace falta son empresarios valiosos que puedan darle vida a esos productos.

La mayoría de los empresarios novatos sólo se enfocan en el producto. Se pasan todo el tiempo afinando sus ideas, e incluso contratan compañías que les prometen asesoría y desarrollo de prototipos. Esa labor requiere de mucho tiempo y dinero y, al final, los prototipos terminan olvidados en cajas que ni siquiera llegan a las tiendas. Un buen empresario sabe cómo convertir una idea en un gran producto por medio del desarrollo del triángulo.

El triángulo no es sólo un concepto, es una herramienta que muchos empresarios exitosos han utilizado para darle forma a sus negocios.

No olvides la importancia de la palabra “enfoque” y de aquello en lo que muchas personas se concentran.


 Asesoría legal

Los contratos legales son importantes porque sirven para proteger derechos. En el ámbito de los bienes raíces los contratos legales definen la pertenencia realde una propiedad, los derechos y las obligaciones.

Cuando se hacen negocios es imposible operar sin contratos legales, son fundamentales para definir y crear productos. Las compañías construyen los bienes que poseen por medio de patentes, marcas registradas, licencias y acuerdos por servicios. Asimismo, todo lo anterior le añade valor y protección al negocio. En caso de que no existan contratos ni un equipo de asesoría legal fuerte en una compañía, siempre habrá confusión, caos e incluso delitos, y todo eso cuesta dinero debilita al negocio.


 Sistemas

Un negocio es un sistema de sistemas. Tiene que ser así porque, de otra manera, ninguno crecería más allá de las capacidades de su fundador de, tal vez, algunas cuantas personas clave.

Si el negocio crece sin los sistemas correspondientes, será cada vez más frágil. Nuestros cuerpos o los autos, por ejemplo, también son sistemas de sistemas. En el caso del cuerpo, ya sabemos que está conformado por sistema esquelético, nervioso, digestivo, endocrino, etcétera.

En el caso de los negocios necesitan sistemas de contabilidad, comunicaciones, asesoría legal, distribución en cadena, manufactura, y varios más.

El punto es que una compañía, dependen de sus sistemas para funcionar de manera eficiente. Basta con que uno de ellos falle para que impida el trabajo o provoque que todo el cuerpo, auto o negocio, colapse.

Imagina lo que significa correr kilómetro y medio para una persona que fuma dos cajetillas diarias de cigarros. Ahora imagina cómo sería hacer que creciera un negocio dirigido por contadores que, para ahorrar, se niegan a invertir dinero en publicidad. Si llegara a fallar algún sistema, en cualquiera de los dos casos, el resultado sería desastroso.


 Comunicaciones

Los empresarios deben ser muy buenos comunicadores y hablar varios idiomas. Pero cuidado, no me refiero necesariamente a hablar francés, español, alemán o mandarín; estoy hablando de los lenguajes de los negocios. Los empresarios deben conocer el lenguaje legal. También los de contabilidad, bienes raíces, mercadeo, Internet y demás disciplinas que manejan en sus compañías. Asimismo, deben entender y hablar el lenguaje de sus clientes, porque sólo de esa manera podrán entablar conversaciones provechosas y tomar decisiones sólidas.

El lenguaje corporal representa todo ese conocimiento y aptitudes que tiene para desarrollarse adecuadamente en su negocio y con las personas a su alrededor.

¿Alguna vez has trabajado para una compañía cuyo líder estaba completamente “perdido” y no tenía ni idea de qué estaban haciendo?

Pues ése es un ejemplo de líder que no se tomó el tiempo necesario para aprender a hablar el lenguaje de tu especialidad, y eso es un gran error en los negocios.

Familiarizarse con los distintos lenguajes de los negocios es un proceso igual al de aprender otro idioma. Toma tiempo y práctica; y, de la misma forma en que, para aprender otro idioma, lo mejor es viajar al extranjero e imbuirse en la cultura respectiva, para aprender los lenguajes de negocios también es necesario practicar.

Sólo lánzate y comienza a experimentar, a escuchar y hablar. Como líderes que son, los empresarios tienen que motivar a su equipo a promover la comunicación y el entendimiento, dentro y fuera del negocio.


 Flujo de dinero o de efectivo

Con mucha frecuencia a este elemento se le denomina “la base” y, precisamente por eso, está en la base del triángulo. El flujo de dinero o de efectivo es similar a la corriente sanguínea en un cuerpo, o al flujo de combustible de un auto. Sin dinero, sangre o combustible fluyendo, negocio, cuerpo y auto, dejan de funcionar. Asimismo, un cuerpo puede tener una hemorragia, el auto una fuga, y el negocio también corre riesgo de sufrir pérdidas.

Como si el empresario no tuviera suficiente trabajo siendo líder, también tiene la obligación de asegurarse de que el efectivo fluya a través de los ocho elementos integrales (se le conoce como gasto) y que, de todas formas, la compañía siga siendo rentable.

Para este momento ya habrás comprendido que, con todas estas actividades de alto nivel, los empresarios con el toque de Midas que quieren hacer crecer a sus compañías, no pueden darse el lujo de quedarse empantanados en alguno de los cinco elementos integrales mencionados. A pesar de que tal vez se sientan mejor trabajando en el área de su especialidad, deben actuar como líderes y esforzarse para que los especialistas de las cinco áreas trabajen en equipo.

Hay muchas personas con bastante preparación que, a pesar de todo, se niegan a reconocer lo anterior y, por lo tanto, fallan en la actividad empresarial o nunca alcanzan su verdadero potencial. Estas personas no están capacitadas para hablar los ocho lenguajes, creen que su área es la más importante, y no comprenden que las ocho áreas deben trabajar en equipo porque son esenciales para el crecimiento y la rentabilidad de cualquier negocio.

 En caso de preguntarte por qué se llaman los “ocho elementos integrales”, y no las “ocho áreas”, las “ocho especialidades” y algo más, aquí la respuesta: porque la palabra “integración” significa “total y completo”. El empresario debe enfocarse en todo el negocio, en los ocho elementos que lo integran, no sólo en el área de su especialidad.


Tomado del libro: El toque de midas

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