El vocabulario de la riqueza

Las palabras, además de describir la realidad, también la transforman. Si quieres cambiar tus experiencias, cambia las palabras que usas para referirte a ella y notarás la diferencia. Somos nuestras palabras. Y nuestro vocabulario nos define. Y para tomar posesión de tu vida precisarás un vocabulario poderoso, no uno débil. De modo que elígelas con sumo cuidado, como eliges a tu pareja.

Te conviertes en tus palabras.

Raimon Samsó

Autor del libro: El código del dinero

Escritor Y Coach Especializado en formar a expertos con conciencia financiera.

He comprobado que las personas felices y prósperas hablan un dialecto propio, y las que no lo son, también tienen su propio dialecto. El idioma es el mismo pero suena diferente. El modo de hablar de cada persona describe minuciosamente lo que está obteniendo. Sus palabras son el mapa que describe su viaje por la vida.

Primero pronuncias una palabra, poco después ella habla de ti. Las palabras pueden hacerte rico o pobre: son una palanca para ambas cosas. Siempre afirmo que las palabras son gratuitas, no cuestan dinero, pero pueden costarte tu dinero.

Quisiera que entendieses que para hacer dinero no necesitas dinero, sino un mejor vocabulario.

Por ejemplo, hay palabras muy pobres como:

Fácil, difícil, suerte, imposible, problema, fracaso, intentar, miedo

Y palabras muy prósperas como:

Misión, compromiso, ilusión, servicio, oportunidad, confianza, inversión, pasión….

El dinero tiene su propio lenguaje (igual que la medicina tiene el suyo, la astronomía tiene el suyo, la mecánica tiene el suyo, y la botánica tiene el suyo, etc.). Es decir, su propia jerga.

El problema está en que la mayoría de las personas no conocen el lenguaje del dinero y en consecuencia pierden el juego del dinero. ¿Podrías abrirte camino profesionalmente en un país del que desconoces la lengua? Claro que no. Si en la escuela se enseñase el lenguaje del dinero, los problemas financieros serían erradicados de la Tierra (como lo fue la viruela en su día) y contaríamos con más emprendedores libres financieramente que empleados luchando en «la carrera de la supervivencia». Lo que puedo sugerirte al respecto es que aprendas ese lenguaje de la manera que se aprende cualquier lenguaje: hablándolo y leyéndolo.

El premio de ganar «la carrera de la supervivencia» es sobrevivir pero no vivir.

Pasión, adoro esta actitud. La vida de cada cual es su actitud. Si quieres cambiar tu vida tendrás que cambiar tu actitud. En mi caso, junto con la disciplina es lo que más me ha ayudado siempre y forman un cóctel invencible (mi cóctel: «pasión & disciplina»).

Por las palabras que usa una persona, y sus expresiones más habituales, puedo descubrir cuáles son sus creencias inconscientes. Basta con escucharla hablar. He concluido que una de las razones por las que muchas personas no salen de sus dificultades económicas es porque utilizan un vocabulario deslucido.

Las palabras, débiles o poderosas, son el alimento con el que nutres tu mente (el mayor recurso con el que cuentas para crear tu realidad).

Todo lo que hay en la realidad es resultado de una idea previa, aun si lo fue en la mente de Dios en el inicio de los tiempos. Este hecho queda verificado por el axioma: si lo puedes ver en tu mente podrás verlo en la realidad.

La neurociencia ha descubierto que para crear nuevas realidades es preciso pensar «fuera de lo establecido»; es decir, al margen de lo que está ocurriendo, y centrarse en lo que deseas que ocurra. Alguien dirá que eso es evadirse de la realidad, y en cierto modo así es, pero no para huir de ella sino para crear otra realidad nueva.

Pensar es duro, lo sé, y pensar «fuera de lo establecido» es más duro aún porque es como «ir contra corriente». Como «pensar fuera de lo establecido», o al margen de lo que está ocurriendo, resulta muy difícil para la mayoría de la gente, muy pocos son diestros en el arte de modelar su realidad usando la mente. Henry Ford dijo: «Pensar es el trabajo más duro que existe. Y por eso muy pocas personas lo realizan». Sí, es verdad, se escabullen de la tarea de pensar.

Ernest Holmes, autor de Atraer la riqueza y el éxito, escribió:

«No veas nunca la limitación; no pienses en ella y, por encima de todo, no hables jamás con nadie sobre limitación alguna. Aférrate a lo más grande que puedas imaginar y afirma que te pertenece. Percíbelo con tu visión mental y sostén que ya es un hecho, y podrás comprobar por ti mismo que la vida no tiene límites».

Lo que me recuerda esta cita es que puedo mejorar mi economía empezando por el pensamiento. Ahora sé que las economías se encogen varias tallas porque las personas también dejan de crecer y no son capaces de crear su siguiente realidad tal como la desean.

Cuando el pensamiento y las palabras que lo expresan se empequeñecen, la realidad le sigue en su viaje hacia lo minúsculo.


Tomado del libro: El Código del dinero

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